
Sin embargo la realidad fue otra, un Ecuador timorato y con falta de efectividad sucumbía ante la practicidad del juego Colombiano. Una vez más resurgían dudas, ¿podrá este equipo que no ha ganado a ninguno de los rivales directos fuera de su casa ni en ella (en algunos casos) clasificar al mundial? Y bueno, escuchando los comentarios de los “periodistas” deportivos no había que alarmarse, teníamos una buena selección, había que confiar en ellos y como que de nuevo resurgía la fe.
Se triunfa contundentemente con la débil Bolivia y volvíamos a soñar, ahora era cuestión de nosotros, había que derrotar Uruguay, a quien apenas les habíamos ganamos una vez de local en eliminatorias. Sin embargo el pesimismo ya me había abordado, y pasado el primer tiempo se desvanecían mis buenos augurios. Terminó el partido y se acabo el sueño, por lo menos para mí. Una vez conocido el resultado final frente a los chilenos terminó para todos.
¿Por qué no pudimos clasificar esta vez?
Esto, agregado a un técnico que a punta de boconadas quería infundir respeto por lo menos en el contexto internacional, ya que en el país lo tenía prácticamente perdido, basta con preguntar si es así o no a Iván Hurtado, Alex Cevallos, sombra Espinoza y sobre todo al sobrevalorado Edison Méndez quienes se encargarían de indisponer su liderazgo y desnudar su incapacidad a vista y paciencia de una prensa y dirigencia ciega, sorda y muda. Así es tenemos jugadores sobrevalorados, en su mayoría no son tan buenos como manifiesta y nos vende nuestra prensa.

Posiblemente para las próximas eliminatorias veten los estadios de altura, tal como se veta en cualquier deporte aquel factor que otorga ventajas sobre otros, preguntémosle a los nadadores con sus famosos traje tiburón, por tanto desde ya mentalizarnos para encontrar nuevas ciudades de llano capaces de asumir una eliminatoria y donde nuestros nuevos jugadores puedan exponer al 100% todas sus virtudes y capacidades y borrar del mapa internacional de una vez por todas, todo ese nubarrón que se generaba cada que terminábamos ganando en la capital a otra selección que finalmente quedaba en el campo mareada y ahogada a efectos de la altura.
Quedemos claros, la altura es un factor importante, quizá no determinante, si la acompañamos de jugadores aportados por clubes de la capital aclimatados y acostumbrados a la falta de oxigeno puede ayudar para mantener esa ventaja sobre otros equipos. Lamentablemente ya todo cambio, nuestro mercado es más atractivo que antes, hoy tenemos más jugadores afuera, y la mayoría de ellos no se van a ciudades de altura, por tanto traerlos para que en cinco días se vuelvan a acostumbrar y pedirles que de repente jueguen como en las eliminatoria pasadas es mucho pedir, para muestras un botón, apenas obtuvimos 15 puntos de 27 posibles en la capital, mientras que en las eliminatorias del 2006, cuando la mayoría de jugadores procedían del futbol local obtuvimos 25.












