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martes, 25 de agosto de 2009

Las preguntas de la SENPLADES, parte I.


El día domingo leía con detenimiento un espacio en el diario El Universo en el que se informaba de la elaboración de una encuesta por parte de la Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo (SENPLADES) en el que en resumidas cuentas se le hacía cuatro preguntas a los ciudadanos con el fin de averiguar el grado de aceptación o de evaluación de gestión de estos primeros años de gobierno.

Condenado tiempo que no me permitía responder con ansias dicha encuesta, hasta que por fin me hice espacio y me puse a buscar las benditas preguntas, cliqueo por aquí, cliqueo por allá en la página web de la Senplades y no encuentro nada. El problema había sido que no había leído bien, la encuesta era solo para Guayaquil, Quito y Cuenca. Y ¿Quevedo? para la revolución ciudadana la opinión del resto de ecuatorianos parece irrelevante.

Pero como no me quiero quedar con la pica responderé a dichas preguntas tomado como fuente las citadas en El Universo, el famoso pasquín corrupto y mediocre tal como lo llamaría sin tapujos nuestro mandamás.


1) ¿Qué es para usted la Revolución Ciudadana?


Acorde con las explicaciones de un amigo icono progre, para entender La Revolución Ciudadana (LRC) toca haber vivido hasta la medula las injusticia sociales, políticas y economías, una vez que nos colmamos de sufrimiento se debe agregar un componente intelectual, componente logrado gracias a las aportaciones magistrales de aquellos que sí evolucionaron, alcanzando tal grado de madurez mental para asumir este proceso noble, divergente, subversivo.

Manifiesta que LRC es un estado superior del SER, en el que el individuo se transforma de repente en bondadoso, este siente, ama, comprende y actúa empujado por ideales nuevos, firmes, nobles e ineluctables. Acepta mucho más que agradecido y atento su nuevo mandato, el NOSOTROS…….

No sé si entendí bien, pero primero toca pertenecer a los estratos sociales bajos, ser marginado, segregado y pobre, después mediante un proceso consecuente ascender a resentido social, posteriormente leer literatura de izquierda y escuchar retorica demagógica populista del evolucionado para por fin entender que debemos perfeccionar el SER para luego CEDER.

Algo sucedió conmigo entonces, porque viviendo las injusticias detalladas no me invadió la moda del adolecente revolucionario. Quizás la batalla del vivir diario en un país que siempre mereció estar mejor y que por prácticas mercantilistas no lo está, puedo atreverme a definir todo este nuevo proceso de revolución ciudadana en marcha.

LRC es una negación del individuo como motor primordial de la economía contraponiendo y endilgándose un comportamiento en masa meramente colectivista, estatista, totalitario, esta se encuentra desbordada de ideas anacrónicas y evidente desinformación. LRC es un proceso ideológico clientelar que beneficia a los dependientes y castiga mediante el atraco compulsivo de los recursos (impuestos) a los que se atreven a cuestionar, a disentir.

Tiene que ser vista como el engendro de un proceso convenientemente globalizador surgido de reformas teóricas apuradas con el fin de resucitar el insepulto paradigma socialista.

LRC es la utilización del pueblo como medio para ajustar todo el marco estructural a conveniencia del régimen, mediante la confrontación se permitirá cumplir con los propósitos de encausarse en el poder mediante tácticas radicales, sean estas políticas, sociales o psicológicas.

La misma subsiste bajo el techo protector de la democracia, utilizándola como fachada hipócrita detrás de la cual se oculta como lo que es, una poderosa dictadura.


2) ¿Qué entiende usted por buen vivir?


Ya hace algún tiempo había elaborado un post acerca del sumak kawsay o régimen del buen vivir, en el que manifestaba que el mismo es un concepto alternativo de desarrollo que ostenta la cosmovisión indígena en contraposición al concepto desarrollo-crecimiento occidental, el vivir cada vez mejor, o simplemente vivir mejor.

Los indígenas sostienen que el progreso y el desarrollo ilimitado se logran a costa del vecino y de la depredación de los recursos de la naturaleza, por esto es preferible complementarse y compartir. El sumak kawsay vincula al ser humano con la naturaleza “pachamama” y propone un consumo colectivo razonable de los recursos según criterios de justicia y necesidad, en armonía entre seres humanos.

Para el indigenismo el buen vivir no depende del desarrollo y mucho menos del crecimiento económico, esta propuesto que evitaremos todas esas injusticias propias de la economía regresando a la época de la post-colonia, los indígenas vivían bien, no mejor reconstruyamos y adaptemos el Tahuantinsuyo o algún similar y dejémonos de estar pensando en Miami, Singapur o Hong Kong como modelos a seguir. …….

martes, 16 de septiembre de 2008

¿Qué es el Sumak Kawsay?

Revisando el proyecto constitucional, y ya desde antes, entre las muchas novedades que esta posee, algunas fantasiosas, hay una que me llama poderosamente la atención, el Sumak Kawsay, el buen vivir, este concepto nuevo para la gran mayoría de ecuatorianos consta desde el preámbulo, hasta el régimen de transición, abarca casi todo el proyecto y va desde los derechos del buen vivir, la organización territorial, hasta el régimen de desarrollo, y está inmerso entre las responsabilidades del estado.

Se incorporó a la nueva Constitución, incluyéndola como parte del Régimen de Desarrollo. El término consta en el primer artículo y en su tiempo fue aprobado con 81 votos. El buen vivir “sumak kawsay” requerirá que las personas, comunidades, pueblos y nacionalidades gocen efectivamente de sus derechos, y ejerzan responsabilidades en el marco de la interculturalidad, del respeto a sus diversidades, y de la convivencia armónica con la naturaleza.

Como buen montubio, amante del verde y del más fino machete, el término y más aun el concepto eran totalmente desconocidos, entonces ante la pregunta clara y concisa ¿Qué es el sumak kawsay? mi respuesta era difusa y vacía, por lo que tuve que investigar esta nueva moda que sencillamente no podía ni podemos pasarla por alto, sobre todo si el proyecto constitucional que seguramente será aprobado por todos y para todos, condiciona al pueblo montubio al cual pertenezco.

Entonces pregunté, leí y comprendí que el sumak kawsay “buen vivir o vivir bien” es un concepto alternativo al de desarrollo-crecimiento. El pensamiento económico occidental, sea capitalista o el fracasado socialista, nos ofrece desarrollo, progreso, crecimiento, es decir, alcanzar el bienestar, tratar de “vivir mejor”. Queramos o no, para vivir mejor es preciso competir, producir, acumular riquezas, comodidades y hasta banalidades. El asunto está en la creencia generalizada de que si yo vivo mejor, es porque alguien está viviendo peor. Si yo acumulo riquezas en demasía, es porque estoy apropiándome de los medios de producción de otros o extrayendo recursos naturales de una forma que no es sostenible.

Los indígenas y sobretodo los indigenistas nos ofrecen un ¿modelo? fundado en el buen vivir, es decir, un modo de vivir ancestral donde se es y se está en el mundo. Un modelo que vincula al ser humano con la naturaleza “pachamama” y propone un consumo colectivo razonable de los recursos según criterios de justicia y necesidad, en armonía entre seres humanos y con la naturaleza, este respeta el equilibrio o el orden natural existente. Un nuevo contrato social que paraliza el crimen e impunidad del anterior sistema. Entonces para la consecución del buen vivir, el sumak kawsay, a las personas y a las colectividades les corresponde producir, intercambiar y consumir bienes y servicios con responsabilidad social y ambiental.

Para los propulsores del buen vivir, cuando el ser humano trabaja y fruto de su esfuerzo obtiene un bien que voluntariamente será intercambiado con otro que satisfaga sus necesidades básicas, no considera a los derechos de la naturaleza como base y sostén de su función de producción, por lo que, si durante el proceso la trasgrede y transforma no será asunto de él, le restará importancia, lo que le importa es que en libertad obtenga cada vez más bienes para poder intercambiar cada vez más y así durante varios ciclos acumular excedentes o riquezas, mientras que otros sencillamente las habrán perdido. Según ellos este comportamiento egoísta, hedonista, antinatural no ha hecho otra cosa más que fomentar desigualdades e inequidades, todo consentido y permitido por el modelo neoliberal.

Pueblos enteros e incluso la misma historia se han encargado de refutar dichas aseveraciones. Retomando todo el desarrollo conceptual del buen vivir o sumak kawsay propuesto, y en pleno siglo XXI es oportuno hacerse un sin número de preguntas, ¿paraqué emprender con astucia o riesgo? si bastará con ser un comunal conforme que no mejora o improvisa sus técnicas de producción, sí igual, el producto de su esfuerzo con las normas del buen vivir pasa a ser de todos, ¿paraqué obtener lucro en tan noble actividad? ¿Porqué un ciudadano dedicaría todo su valioso tiempo a estudiar?, si lo que le están haciendo es adoctrinarlo hacia el consumismo y la competitividad, comportamientos más que justificables en el orden liberal.

Bajo esa óptica los indigenistas consideran razonable ajustes sociales respecto a la propiedad privada o a la educación, por citar dos casos. Alguien tiene un todo terreno 4X4, ¿cuál es el fin social de dicho monstro? Ninguno, entonces retazarlo y dárselo a todos. Ese si es un fin social. Otro tiene varias hectáreas, solo siembra una cuarta parte de ellas, ¿es razonable, justo y necesario? No, irracional e inhumano capitalista usurpador de medios de producción, se debe expropiar dicho lujo para luego repartirlo entre los sin tierra, ahora sí, los criterios de justicia y necesidad cumplirán un fin social. Si el anterior orden está mal, entonces ¿Paraqué iglesias, universidades, medios de comunicación, partidos políticos, y demás instituciones cómplices de una cultura en decadencia?

Vivir bien, es pensar no sólo en términos de ingreso per-cápita sino de identidad cultural, de comunidad, de armonía entre nosotros y con nuestra madre tierra”. “Nosotros -los indígenas- no creemos en la línea del progreso y el desarrollo ilimitado a costa del otro y de la naturaleza... tenemos que complementarnos... Debemos compartir”. Evo Morales. Presidente Boliviano. 2oo6/oct/02.

Léase bien, para el indigenismo el bienestar no depende del desarrollo y mucho menos del crecimiento económico, esta propuesto que para evitarnos todas estas injusticias propias de la economía, mejor regresemos a la época de la post-colonia, reconstruyamos y adaptémonos el Tahuantinsuyo o algún similar. Los indígenas vivían bien, no mejor, el sumak kawsay vino para quedarse, será nuestra meta, que mejor medio que un pueblo que a base de su desconocimiento convierte su accionar en complaciente de su propia desgracia.